Posteado por: sinnadaquedecir | abril 21, 2008

Hay quienes no deberían existir

Durante el S. XX la mujer ha dado un giro de 180 grados a los roles que ocupaba e la sociedad. Hoy las mujeres decimos poder hacer la mayoría de cosas que hace el hombre, si es que no todo. La manera de ver a la mujer en el ámbito sentimental también ha cambiado: no tenemos la exclusividad en el cambio de pañales, no es de fundamental importancia el saber coser, cocina o tejer…etc. Ante tal revolución, el hombre también ha cambiado, incluso ha renunciado a ciertos privilegios… muchos no han notado el cambio, pues la crianza recibida hace poca distinción de las capacidades de los hombres y mujeres, otros no lo han asimilado muy bien…

Si algo me gustaba de las conversaciones con D, era la peculiar forma de contar sus experiencias con su novio. Sus pupilas se iluminaban y capturaban la atención de todas las que la escuchábamos hablar del galanazo que la había conquistado… esto, en un principio.

Cada que veíamos a D la veíamos super maquillada, a decir verdad, nunca conocí a mujer más adicta a las bases, a los gloss, y a las sombras oscuras. Una mañana llegó más maquillada de lo usual, y como es muy usual en mí, me burlé del exceso de sombras en sus párpados y del rojo escandaloso de su lápiz labial. Yo esperaba que soltara la carcajada, pero en lugar de eso, se puso a llorar y nos contó su historia…

D tiene cuatro años con su pareja, que  lejos de ser el hombre educado y detallista que nosotros creíamos, resultó ser el peor de los patanes, el tipo de hombre que debió quedarse en la época de las cavernas, el tipo de especímen que merece ser lanzado a tiburones hambrientos, el candidato número uno a ser lapidado con piedras tamaño medio – de tal manera que deba recibir varias para quedarse inconciente- o a ser bañado con  brea hirviendo, el hombre más cobarde…

Se conocieron en una parrillada benéfica para pagar los cuidados médicos de un amigo de ambos. Bailaron toda la tarde y conversaron de todo un poco. Ella sintió haber encontrado su mitad, pero poco a poco empezó a observar el comportamiento de su enamorado y se dio cuenta que no era “normal”: sólo la iba a ver en las noches, y cada que salía con ella la llevaba a lugares oscuros y alejados, donde no conocía a nadie; no permitía que lo llamase a su casa, es más, ni siquiera le dio su número fijo, bajo la excusa que vivía en un cuarto – a donde jamás la llevó- y que sólo tenía celular…

Tres meses después de haber iniciado una relación, una mujer fue a tocarle la puerta. Resultó ser la esposa de su enamorado- ese hombre aparentemente encantador y muy trabajador, obrero de una fábrica en Paita, quien no resultó ser ni trabajador ni obrero, sino un TAXISTA-, y la madre de sus tres hijos. No hace falta mencionar lo que le dijo, es bastante fácil de suponer.

D se sintió basureada, indignada…¡cómo era posible que alguien que decía amarla, la hubiera engañado tanto! Ella lo enfrentó y él se quitó la máscara. No dio explicaciones, después de haber escuchado los reproches la cogió de los pelos y jugó a las peleitas. Ella lo botó de su casa y lloró toda la noche. A la mañana siguiente él se apareció con rosas y chocolates, y le pidió perdón. Unas cuantas lágrimas bastaron para que D LO PERDONARA Y LE DIERA UN PLAZO PARA DEJAR A SU ESPOSA. Obivamente el plazo no se cumplió, y D tampoco lo dejó.

Las cosas empeoraron cuando el susodicho embarazó a su esposa. Eran cuatro bocas que alimentar, cinco contando a la esposa, lo que ganaba como taxista no alcanzaba para que pueda mantener a su familia, pero “felizmente” tenía a D, quien  pasó a ser el auspiciador de navidades y cumpleaños, incluso, de almuerzos famliares. La esposa por supuesto desconocía el origen del dinero.

No podía dejarlo, no puedo dejarlo. Lo amo y me muero sin él. ¿ Merece una mujer tanta humillación? ¡Qué pasó con la mujer moderna, la mujer que puede salir adelante, hoy en pleno S. XXI… la mujer que no necesita del hombre para seguir! ¿Es posible quererse tan poco?¡ Cuánta pena darse cuenta que aún estamos rodeados de parásitos, que creen que por ser hombres y tener más fuerza pueden hacer lo que quieran con las mujeres, y más aún ellas deban perdonarlos!

Las cosas no han mejorado, por el contrario han empeorado. El muy maldito le ha dicho que para salir con él, ella tiene que pagar las salidas porque a él no le alcanza… si no paga, no salen juntos y la deja. Las golpizas no han cesado, no se notan porque no le toca la cara…bueno, no le tocaba la cara hasta el fin de semana antepasado.

Habían salido a bailar, claro D pagaba todo, incluso la gasolina del taxi y las carreras que no había podido hacer por salir con ella. Eran casi las 3am y  él ya estaba demasiado pasado de tragos. D le dijo que dejara de tomar porque no iban a poder regresar, además si es que le compraba una cerveza más no iba a alcanzar para la gasolina. Él se enfureció y le zampó un puñete que le rompió la boca; ella empezó a llorar y recibió un segundo puñete. Se paró y se fue, él se quedó en la discoteca. Por su puesto, al día siguiente el le lloró por enésima vez, y ella lo perdonó por enésima y una.

Me sentí terrible al burlarme de su maquillaje, jamás hubiera imaginado que era para ocultar la golpiza que le había dado el orangután ese. ¡Qué estupidez no haber notado que su mirada era distinta esa mañana! y ¡ QUÉ IMPOTENCIA EL NO PODER HACER NADA POR ELLA, MÁS AUN PORQUE NO LA HE VUELTO A VER!

No puedo dejar de sentir rabia al pensar en D, ya que si esto le pasa es porque ella lo permitió desde un primer momento. Debió denunciarlo… aunque muchas veces encierran a estas bestias y al día siguiente son libres para seguir golpeando y maltratando mujeres. En todo caso, no le hubiera costado nada calentar aceite en la sartén y freirle la cara a tremendo infeliz.

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Responses

  1. ¿Lo digo? Lo digo:

    Ninguna historia que empiece con “se conocieron en una parrillada benéfica” va a acabar bien. Y sí, las mujeres estarán lo más emancipadas, tomarán las riendas de todo lo que quieran, pero la estupidez es humana, general, y en el caso descrito, compartida.

  2. siento que haber leido/visto “mujer casos de la vida real” … que triste, realmente que triste!

  3. mira yo soy casada llevo con mi esposo 18 años y la verdad no se por que jovencitas sabiendo ya que este hombre tiene su hogar siguen en ese juego yo por lo menos trato a mi esposo lo mas tierno y lo hago sentir en su hogar y a veces solo ellos quieren divertirsen y no mas, como es que se enamoran no no no muchoss hombres no dejan a su mujer por que saben que tienen en su casa estas niñas solo son utilisadas hay hombres solteros con los que se puede estar y compartir esa libertad yo por lo menoss si fuera soltera buscaria tambien lo mismo mira nada mas le pega que falta de amor a ella misma y siempre las engañan diciendoles mentiras no yo a esa mujer no la quiero pero no es asi por que todas las noches les hacen el amor y les dicen que las aman y es logico por que son sus esposas las mujeres que ellos escogieron por favor jovencitas no se dejen engañar por que las engañadas no somos nosotras son ustedes


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