Paseando por la plaza, yendo rápido al cajero para sacar plata y comer algo cuanto antes porque moría de hambre, a dos ilusos se les ocurre casarse ese sábado a las siete. De pronto, mi enamorada se detiene y me junta las manos con fuerza.
- No las despegues hasta ver tres carros rojos o tres perros-, me ordenó.
“La puta madre…”, pensé. “Justo cuando me está picando ahí”. Intenté zafarme del sortilegio, no sé bien si porque quería rascarme o porque temía que de verdad surta efecto. Pero la crédula muchacha sujetó mis manos con fuerza: “¡no puedes separarlas! Cuando veamos los tres carros rojos o lo tres perros pides un deseo y, seguramente, se te va a cumplir”, me indicó.
No sé donde había escuchado que esa práctica era eficaz cada vez que uno se encontraba con una boda por la calle. ¿Qué tan buena o mala suerte puede significar el matrimonio? ¿Habrá pensado mi enamorada que el deseo que pedí era casarme? De ser así, ¿habrá pensado que lo he deseado hacer con ella? La verdad, no pedí ningún deseo porque rezar un Padre Nuestro y un Ave María por las noches me basta como ritual teológico de trascendencia.
Felizmente no demoramos mucho en encontrar tres carros rojos (no sé dónde mierda se habían metido todos los perros callejeros de la ciudad), aunque yo porfié hasta el final en que el tercero había sido guinda. Espero que lo haya sido.
Ya que tocamos el tema, la siguiente selección de videos testifica la obsesión que las mujeres tienen con el matrimonio. En todo caso, la del buquet debe ser la superstición más difundida (cheken al gomedada k le meten a un broder. Es cague de risa…).
P.D. ¿Saben si existen algunas otras supersticiones vinculadas con bodas? Si las hay, esta debe ser de las más extravagantes.
Escrito en Notas de amor, Todo Yapure | Etiquetas: enamorada, matrimonio, novias, supersticiones




