Dice mi amigo experto en mujeres Cae Burstein Augusto que todas las chicas con enamorado “creen” en el día de San Valentín. Que no importa cuánto las adoctrines y martilles sobre la idea de que se trata de una fecha absurda, vacía, artificial, tan sólo impostada de bobalicón espíritu cursilón. No digo romántico porque se levanta mi tío Gustavo Adolfo Bécquer y me da una hostia! Ser romántico es otra cosa, quizá precisamente todo lo contrario a celebrar el 14 de febrero.
Día del amor lleno de clichés como las rosas de plástico, los horribles osos de peluche deformes, las nauseabundas canciones del cagao de Arjona (cómo encontrarle una pestaña a lo que nunca tuvo ojos!) y hostales que triplican sus precios para aprovechar la demanda.
Lo contrario, dogmatiza el sensei y Gran Lama del flirt Cae Burstein, sucede con aquellas chicas que no tienen enamorado. Ellas se declaran agnósticas del 14 de febrero y utilizan este mecanismo de defensa para sentirse un poquito menos mal ese día.
No es una opinión editorial del blog, pero lo que es Enzo Yapure se resiste a participar de esta hueca fiesta de guardar. Así como Sabina, yo tampoco quiero 14 de febrero (cumpleaños feliz sí). El problema es que hay otras personas que pagan esta carencia de normalidad, sobre todo cuando tienes una enamorada linda que se lo merece todo.
Gracias preciosa por el disimulo, por el estoicismo. Tu comprensión es el mejor regalo que me puedes dar este 14 de febrero. Y aunque me cueste escribirlo (pero porque sé que te pondrá contenta) te deseo ¡Feliz día de los enamorados!, que a tu lado es todos los días.
Como regalito para ti, este mágico momento cinematográfico de Giuseppe Tornatore. Falta un beso de nosotros por ahí nomás… shaaaaa




