Su primer “te amo” fue a los 6 días de relación. Lo más raro para Fabiana - que solía pensar que los hombres demoraban mil años en decir “te amo”, y que cuando lo hacían era por llevar a la novia a la cama- fue que la frase salió de los labios de su novio, después de darle uno de los besos más tiernos que había recibido.
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Fabiana comentó lo enamorada que se sentía. No llevaban mucho tiempo, sin embargo, ambo estaban seguros de lo que querían: casarse.
Virginia ennumeró mil razones lógicas que indicaban que su relación fracasaría: se conocían muy poco tiempo como para empezar una relación; el confiar sería muy difícil; los trapitos al sol saldrían y sería un desencanto para los dos, entre otras.
Fabiana argmentó que en cuestiones de amor la lógica sale sobrando. Las cosas pasan sin esperarlo y de pronto uno empieza a sentir cosas que jamás pensó.
Lo curioso es que Fabiana, hasta antes de conocer a su galán, disfrutaba su soltería, vivía sin ataduras y la palabra “comprometerse” no estaba en sus oraciones. Matrimonio = JAMÁS PASARÁ.
De repente se encontró diciendo palabras que antes hubieran resultado cursis, frases innombrables, mensajes de texto impensables; para sorpresa de todos a su alrededor, se enamoró. Los fines de semana “discotequeros” ya no resultaban necesarios. Las noches de viernes y sábados se hicieron ideales para ver una película y conversar. Se dio cuenta que no necesitaba conocer más gente, había tenido suficientes días de “juerga total”. Estaba enamorada, comprometida y dispuesta a dar el gran paso.
Hace 24 horas, él le propuso matrimonio…ella dijo SÍ.
Escrito en Amor solo de dos., Todo Sinnadaquedecir | Etiquetas: amor, compromiso, enamorados, felicidad, matrimonio, pareja




