En la primera crónica que escribí para el periódico universitario Campus me censuraron la palabra “falda”. Yo había escrito que la miss cachimbo 2002, Brunela Baca (quien luego, según me enteré, quiso demandarme por ese texto), ”llevaba la noche de su coronación una sugerente falda blanca que inmediatamente ganó masas de adeptos”. Al parecer, a los editores les incomodó que mencionara este detalle, pues seguro pensaron que podía alentar violaciones contra el sexto y el noveno mandamiento.
En la siguiente crónica que escribí, sobre los exámenes finales, borraron este párrafo, que era el que iniciaba el texto:
“Yo he jalado varios exámenes finales por culpa de una vigilante de prácticas. La recuerdo bien: se llamaba Lenka, y un ángel de su naturaleza jamás hubiera sido capaz de anularle una prueba a nadie. El problema, para mí, era que se parara enfrente alumbrándolo todo con sus enormes ojos claros, jugueteando con su cabello pelirrojo, aburriéndose mientras dejaba a todos copiar a hurtadillas. Yo no podía copiar, ni resolver ni hacer nada que no fuera contemplarla. Para suerte de mi destino académico, Lenka ya no cuidó los exámenes subsanatorios de Matemática Básica y Física Básica”.
Se trata de una líneas inocentes, un homenaje a una chica que, entre los cachimbos de esa época a los que vigilaba, partía corazones como quien parte nueces a pedradas. Esto se tenía que escribir y publicar, en el soporte que sea, sí o sí.
Ojalá regreses como profesora, Lenka. Aún nos queda algo de tiempo para esperarte. Y, si no, por ahí que repetimos algo.
Posted by Enzo Yapure




